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Un paseo por el Expomanga 2008
El sábado 10 de mayo me pasé con unos amigos por el Expomanga 2008 que se celebró, como ya os habíamos comentado en este post, en el pabellón de la Pipa del recinto ferial de la Casa de Campo. Era el segunda día y llovía a cántaros, pero allí, en la entrada, los incondicionales de este evento que ya cumple cinco añitos, hacían una cola de más de 100 metros. Entre los individuos con paraguas había replicas de Naruto, Sephirot, Goku y otros personajes de series manga, anime, películas de culto y videojuegos. Detrás de mí, baja de un coche Charlie (el de la Fábrica de chocolate), se calza su sombrero y se pone a la cola.
Todo va muy rápido, las chicas de la taquilla no quieren que nos mojemos y se dan brío en la venta de entradas. Tres euros es un precio razonable y que asegura una gran afluencia, cosa que una cita relacionada con este mundillo, aún minoritario, necesita, aunque bien es cierto que cada vez menos.
Dentro, la temperatura sube bastantes grados, el pabellón está hasta la bandera. Es la hora de comer y la gente se afana por encontrar un hueco en la cafetería o en uno de los stands que han habilitado una pequeña zona imitando a un restaurante japonés, y venden menús a base de sushi y de ramen (fideos japoneses en sopa). Muchos otros, optan, a pesar de la expresa prohibición que advierten unos tímidos carteles, por sentarse en el suelo enmoquetado y dar cuenta de los bocatas y bebidas que han traído de casa. Para terminar con algo dulce, muchos recurrimos a un dorayaki, la comida favorita de Doraemon y Nobita, pero no de los que ahora vende Panrico, sino uno original de judías dulces. Otros prefirieron una de las chucherías de este espectacular puesto.

Entre lo visitable, multitud de stands de tiendas dedicadas a vender cómics, de disfraces y complementos para la práctica del Cosplay (para los no iniciados, una práctica muy de moda entre los fans del manga, que consiste en adoptar la apariencia física de sus ídolos de ficción, con todo lujo de detalles) o de editoriales de reciente creación, como el de Ponent Mon o el de Astiberri, zonas de juego de videoconsolas y juegos de cartas, como las de Yu-Gi-Oh!, y por supuesto, el escenario donde tuvieron lugar los divertidos concursos de karaoke de series en japonés, de posturas frikis y, no podía faltar, el de Cosplay (eso ya el domingo). Cabe destacar la presencia de un área dedicada a homenajear a la mítica revista japonesa Shonnen Jump,

que llega a su 40 aniversario de fundación, y que estaba equipada con unos cómodos asientos bajos, entre los que colgaban, de hilos de metal, ejemplares destacados de la revista. El espacio sirvió además como lugar de descanso para quien, como yo, estuvo mucho rato de pie.
Todo esto estaba enclavado en la zona más profesional, pero había también una zona reservada a asociaciones y colectivos aficionados que montaron una gran variedad de actividades, como competiciones de Mahjong, de Guitar Hero, o de Dance Dance Revolution.
Paseando por esta zona, me encontré a Fernando y a Diego, los dos expositores más jóvenes del Expomanga. Aquí los tenéis mostrando orgullosos su "Museo Pokémon".

Les pregunto si están solos ocupándose de todo eso, y Fernando me dice que sí, que sus padres les han ayudado a montarlo, pero que les ha costado mucho trabajo el transportar las tablas desde el coche para montar las mesas. También, que han dormido poco porque ayer viernes estuvieron todo el día liados desde las 7 de la mañana hasta las 23 que volvieron a casa, y que todavía les quedan dos días. Pero parece que están disfrutando mucho del ambiente, pues me los cruzo todavía en un par de ocasiones más correteando por los pasillos.

Esto es lo mejor del Expomanga, que es un acontecimiento que atrae a gente de todas las edades, desde chavales y chavalas más jóvenes que Diego y Fernando, a gansos, como este, que lucen sin complejos su traje de Jack Sparrow.
Todo un éxito organizativo que esperemos se repita en próximas ediciones, e incluso vaya a más. Allí estaremos.













